Si quieres comprar el libro "AHORA O NUNCA- El Tiempo del Amor" de Mario Ospina, click aquí...Ayer entraba a mi cirugía numero veinte posiblemente, si los cálculos no me
fallan y no me equivoco por más de un diez por ciento, pero lo cierto es que de
nuevo estaba la Hermosa Virgen María.
En la puerta de entrada a las salas de cirugía, nos apostábamos en una cola
de tres pacientes: Una señora joven de unos 45 años de primera, en una silla de
ruedas. Detrás de ella otra señora, linda , de edad avanzada, con sus cabellos
blancos y acompañada de una monja adorable, una mujer mayor, con una mirada amorosa
como la de Una Virgen Hermosa.
Después de ellas seguía yo, acompañado por mis padres, me resguardaban,
junto al camillero, mientras la cola avanzaba, uno tras del otro.
La primera señora se estancó, parecía que tuviera algún problema de
tramite, lo cual reforzaba la larga espera. Nos sentíamos, por lo menos yo, en
una cola de misericordia, después de una batalla, esperando a que nos llegara
el turno de ser atendidos para poder sobrevivir. No entiendo porque asimilé de
esta manera ese momento, pero así lo sentí: el dolor profundo de tantas
personas que tienen que esperar para ser atendidas y sanadas.
Así que seguía la señora mayor recostada en su camilla, quien sentía un
gran dolor como el mío, era lo único que podía descifrar de ésta situación.
Posterior a ella y en la parte final de la fila, me encontraba yo.
La monjita que acompañaba a la persona que estaba antes que yo, dirigió su mirada hacia atrás y me vio de repente, mientras
observaba a su compañera de menesteres. No se que vio en mi, pero mientras yo me despedía de mis padres, quienes
me acompañaban hasta el trámite final, dio dos pasos atrás y se acercó a mi
camilla. Cogió mis manos y se puso a hablarme con mucha ternura …
-Hola! Te traigo un mensajito de la Virgen. No es una obra mía y debes
creer en esto; no soy yo quien inventa estas palabras ni quien te dice lo que
te voy a decir. Solo se que estoy acá,
porque la Virgen Santísima Madre María quiere que sepas que te acompaña en todo
instante, que te protege, que está a tu lado y no te desampara. Quiere que confíes
y sepas que todo va a estar bien y va a salir muy bien. Que entiendas que es Jesús quien obra por medio de las manos de los
médicos. Es Jesús quien va a estar allí moviendo cada una de las manos
sanadoras de los médicos, así que no debes dudar y debes estar muy tranquilo.
Ella siempre te ha acompañado y siempre te cuida, no lo olvides! Siempre ha sido así y no va a dejar de serlo.
Solo confía!
En ese momento me cogió la cabeza, un tanto trémula y ansiosa, mi agitación
estaba al máximo, aunque fuera una cirugía menor comparada con las anteriores,
pero los sollozos de mi madre, y la edad de mis padres, cada día me conmueve
más al verlos sufrir por mi estado de salud. Me da tristeza tener que mantenerlos
en esta situación, cuando lo que yo más quisiera es poderles dar toda la
tranquilidad del mundo. Sin embargo están allí, al pie de la Cruz, ayudándome a
cargarla, haciéndola más liviana con su Amor.
Al coger mi cabeza, la abrazó con
sus suaves manos, rebosantes de amor. Me dio un beso en mi mejilla izquierda. Así
las pude sentir, y mientras pasaba sus blancas y tiernas manos por mi cabello
en la parte trasera de mi cabeza, me transmitía fuertemente una sensación de
tranquilidad, que fue con la misma con la que avanzó la fila, para
posteriormente poder entrar a las salas de cirugía, esta vez totalmente
tranquilo y confiado, de saber que como siempre, allí estaba Ella, hecha
presente de la forma más sencilla y clara, más contundente para decirme lo que
siempre, hasta ultimo momento se acerca a susurrarme: “Aquí estoy Yo, no te
preocupes, Yo te cuido y te protejo”. “Ve en paz, en las manos de Dios y de
Jesús mi hijo, no temas de nada, pues soy yo quien te cuida y te sostiene”.
Mientras tanto, afuera y en muchos lugares que aún no conozco, muchas
personas rezaban por mi y su poder de oración
hacían mella en mi estado de salud. A todas las personas que han orado y
pedido a Dios por mi salud, aquí les va mi más grande sentimiento de
agradecimiento, que jamás tendré como pagarles.
En este instante volví a reconocer la compañía que siempre me mantiene
fuerte. Ella misma, Mi Madre hermosa del Cielo, que siempre se presenta para
decirme que no estoy solo, que me cuida y me acompaña… La Virgen de Guadalupe.Si quieres comprar el libro "AHORA O NUNCA- El Tiempo del Amor" de Mario Ospina, click aquí...