lunes, 1 de julio de 2013

POR QUÉ A MI, SEÑOR?


He visto que cuando uno esta viviendo este proceso de vida, siempre a nuestras mentes, y hablo en nombre de todos mis hermanos de enfermedad, llega una pregunta que nunca ha de faltar: Por qué a mi?

Casi siempre esta pregunta se presenta inmediatamente  cuando se nos diagnostica, y lo que hoy comprendo es que es la primera manifestación de dolor y rechazo que tenemos, mediante la cual reaccionamos con fuerza contra nuestro creador, cualquiera que se piense que éste sea, incluso si creemos ser producto del azar o de la suerte.

“Por qué en este momento de mi vida que todo parecía perfecto? Por qué se me presenta esta prueba de la vida que me impide seguir adelante?"


Esa enfermedad que genera pánico y terror, por qué Has decidido mandármela justo a mi? Qué hice yo para merecer esto? Es lo que seguramente, de una u otra manera nos agobia en nuestro interior.

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Son preguntas que se dan en un primer período o etapa de nuestra enfermedad, pero que en ese momento no logramos contestar y se convierten en un profundo lamento de nuestras almas, representando la fragilidad de nuestro ser y reconociendo la implacable realidad de que nada manejamos.
        
Estas preguntas se convierten en la primera negación de lo que nos está pasando, pero que implícitamente nos está llevando a aceptarlo. Es un proceso de dolor contra nuestro propio Dios, contra nuestra propia existencia, que debe ser mitigado de alguna manera.

Es un lamento que reconoce lo humanos y débiles que somos, ante el irremediable  compromiso que tenemos de nacer, crecer y morir, y al que tarde o temprano tendremos que afrontar.

Muchas veces me pregunté por qué las personas le tenemos tanto miedo a que nos diagnostiquen con esta enfermedad y siempre pensé que el motivo era por lo letal que puede ser contra nuestras vidas, aunque hoy en día existen altos índices de supervivencia. Sin embargo, últimamente comprendí que el miedo es tal vez por lo doloroso que termina siendo este proceso de desmejoramiento del cuerpo y su consecuente desenlace final, en algunos casos más rápido que en otros.

Pero ahora que entiendo mejor las cosas, quiero volver a preguntar :“Por qué a mí,  Señor…?”

Por qué has sido tan generoso conmigo al regalarme tantos años? Por qué me has traído hasta aquí en este camino? Por qué me das todo lo que me vienes dando? Por qué me has permitido aguantar físicamente como lo he logrado hacer? Por qué me has permitido salir tan triunfante de las varias cirugías a las que me has sometido y recuperarme casi milagrosamente? Por qué has permitido incluso que mis médicos  queden sorprendidos con mi recuperación post-operatoria? Qué hay detrás de todo esto Señor? Cuál es la idea de todo lo que me ha pasado? Cuál es el propósito de todo? Porque creo que hay un propósito…

Por qué ha cambiado tanto mi vida? Por qué estos sacrificios, sintiendo que cada cosa que hago me purifica? Por qué todo me ha llegado al mismo tiempo? Mis problemas personales, el dejar de trabajar para dedicarme a mi salud, el desprendimiento de algunas cosas materiales, las perdidas? Y aunque nunca me has dejado solo, por qué sentir que tengo que aprender a desprenderme de muchas de las cosas que antes parecían seguras? Por qué entender que has cambiado mi escala de valores, donde parece que se valorizan más los bienes del alma y pierden valor los que antes yo mismo sabía valorizar?

Por qué éste sacrificio de alimentarme diferente? Por qué quieres que me desintoxique de esta manera, no solo físicamente con lo que me alimento, sino con lo que vivo, pienso y siento?

Por qué me tienes dentro de tus planes Señor? Por qué has sido ese Padre Amoroso que hace caso a mis ruegos de sanar mi corazón, como lo siento ahora en mi interior?  Por qué me transmites que todo es posible y que debo confiar en Ti? Que no debo perder las ilusiones en ningún momento… Incluso Señor, por qué siento que puedo llevar un mensaje de fe y esperanza?

Por qué has permitido que me lleguen algunas manifestaciones de Tu Madre? Por qué has permitido que yo haya oído Su voz? Por que me dejaste Oírla, junto con otro centenar de personas, en un retiro dedicado a tu amor? Por qué decidiste llevarme en el momento justo al retiro de Emaús? Y esa sensación como si me estuviera despidiendo para un largo viaje…?

Por qué me has permitido conocer tantas personas que traen refrescantes mensajes de ilusión y de vida? Por qué me has permitido acceder a estas personas preciso en este momento de mi vida? Por qué has aceptado que hayan llegado a mi vida trayéndome tantos mensajes de relación contigo?

Por qué me has recalcado varias veces que es cuestión de fe? Que no dude ni un segundo, me lo has repetido… Por qué tanta insistencia conmigo, con mensajes que me llegan de diferentes procedencias?

Dime por qué permitiste que me llegara un mensaje en la iglesia por medio de una hermosa mujer a quien no conozco, la cual me entregó una nota, diciendo que me la enviaba Tu Madre? Y aunque no la conozco, por qué esa nota venía con mi nombre?

Por qué a mi, Señor?

Permitir que me maraville tanto con cada cosa que pasa? Permitir que ahora experimente los logros de los “cambios físicos repentinos”, llámelos cada quien como quiera llamarlos, pero que para mi tienen un nombre muy especial!

De repente siento que lo que quieres es decirme que siga creyendo y que no dude! Estoy acertado Señor?

Por qué has llevado hasta mi casa a un hombre que tenía un mensaje de La Madre Santa para mí y me saludaba como su Pequeño Santo Tomás, sabiendo yo perfectamente que me traicionaba la fe, y haciéndome una nueva invitación a que  creyera? Sin embargo me estabas permitiendo confirmar todo de nuevo, dándome pruebas de lo escasa que había sido esta fe mía….

Por qué cada vez que abro tu libro sagrado encuentro la respuesta perfecta? Como si quisieras comunicarme algo….

Por qué mi cuerpo después de 14 años sigue luchando, pero ahora más fuerte que nunca? Como si el tiempo no lo hubiera debilitado, sino por el contrario, le hubiera fortalecido su alma…

Por qué siento ganas, cada vez más fuertes, de querer vivir? Y de viajar por el mundo queriendo conocer cosas nuevas, personas nuevas, sabiendo que hay algo más valioso que no he conocido todavía? Por qué tengo la sensación de que la vida es  absolutamente más hermosa de lo que yo creía?

Por qué un piadoso sacerdote oyendo un relato mío se le escapa una lágrima y en medio de una sanadora reunión, termina diciendo que agradece ese instante y que eso  lo confronta y lo reta a seguir por su camino para amar más a Dios? Para amar más su carrera y su apostolado?

Por qué he logrado ver que el ser humano tiene dolor por su prójimo, siendo yo objeto de tantas muestras de amor y cariño? He visto movilizaciones de las personas que me  han hecho llegar presentes de varios lados, desde aguas benditas, aguas purificadas de otras ciudades, mercados orgánicos dejados en mi casa y traídos del campo con el esfuerzo de varios campesinos que ni conozco; estampitas religiosas, cruces, oraciones de todo tipo. Estampitas que me han sido enviadas hasta desde Italia y otros lugares lejanos…

Por qué has querido que una Virgen Peregrina se hospede en mi casa casi por un mes, iluminando y respondiendo a cada una de las peticiones que Le realizamos? Y además de todo…, ya sé que me   escucha… Por qué Señor?

Por qué has querido que conozca una mujer sanadora que me describe su proceso, el cual es de cierta manera parecido al mío, y me dice que ve en mis manos de color verde un don de sanación? Y además no pretende cobrarme nada por su colaboración, porque la mejor paga que yo le puedo dar es que más adelante yo ayude a otras personas?

Para qué me estás preparando Señor? Si ahora estoy en mi casa dedicado a cuidar solamente mi salud?

Por qué me tienes haciendo este “Pare en el camino”? Seguramente para irme a algún lado… Para poder seguir mi camino como algún día te lo pedí!

Por qué has aceptado mis ruegos? Por que me has oído? Por qué yo, Señor? Qué puedo hacer yo ahora? O qué tienes preparado para mí?

Por qué has permitido que viva mis momentos de mayor angustia? Seguramente para permitir que mi alma se purifique? Por qué siento que todo me lo has mandado porque eres muy generoso y benévolo conmigo, y porque todo tiene un propósito?

Por qué toda la vida te pedí que quería que mi vida fuera especial y ahora cada vez más, estoy seguro que si me oíste?

Por qué permites que me dé cuenta del valor de las pequeñas cosas? Por qué me has permitido volver a disfrutar de todas aquellas personas que han vuelto del pasado y ahora están presentes, como si el reloj nunca hubiera caminado?

Por qué has permitido que vivamos en el núcleo de mi familia estos procesos de sanación y reconciliación? Por qué todo lo que me está pasando está sirviendo como sanación para mis hermanos y mis padres? Por que has permitido que por medio de mi enfermedad, les llegue un mensaje a mis hermanos de que la vida puede ser diferente? Y has permitido hasta reconciliaciones que no se daban por muchos años? Por qué nos has dado tantas bendiciones con todo este proceso?

Tal vez nunca entendamos el poder de sanación espiritual que traen estas enfermedades. Porque siento que me has permitido volver a lo básico, volver a disfrutar de levantarme en la mañana para agradecerte, que lo puedo hacer por mis propios medios.

Por qué has permitido que me purifique no solo con la comida, sino también con los dolores y mis angustias. Por qué me has querido traer hasta este lugar? Por qué este proceso de desintoxicación? Qué quiere decir todo esto Señor? Por qué a mí?

Después de tantos cuestionamientos, vuelvo a hacerme la misma pregunta, pero esta vez de una manera diferente: Por qué a mi Señor, por qué has fijado tus ojos en mí? Por qué confías tanto en mí? Seguramente crees en mí!

Por qué me mandas tantos mensajes, los cuales a veces siento que no soy capaz de interpretar….? Solo puedo pedir, Dios mío, lo que dice el salmo 119:73 “Tus manos me hicieron y me formaron; Hazme entender y aprenderé tus mandamientos”


Gracias por traerme hasta aquí, no se a dónde me vas a llevar, pero en tí confío, llévame donde creas que debo ir. Gracias Señor!!

Esto ya no será nunca más un reclamo! Será un agradecimiento, un acto de fe donde te diré que todo te lo agradezco Señor! Y solo te preguntaré por qué a mí? Por qué conmigo tanta generosidad, por qué pusiste los ojos en mí y por qué has pensado que yo soy capaz de llevar esta carga y de qué manera debo llevarla…

Que hice yo para recibir tanta atribución de parte tuya? Qué te gustó de lo que yo he hecho, porque claramente me siento un privilegiado…. Si yo no he sido la persona más ejemplar, por qué ahora crees que soy digno de llevar este camino? Por qué me premias todos los días y me oyes tanto? Hasta incluso creo que ahora tienes un plan para mí y que confías en que yo lo haré?

Gracias Señor! Realmente mi cabeza está hecha un enredo, pero tengo muy clara la decisión que nace de mi corazón, de hacer caso al pedido que me hizo Tu Madre: He decidido confiar, no sufrir más, y entregarle todos mis problemas a Ella. Ella los sabrá manejar mejor que yo y forjará paso a paso mis días.

Confiaré en Ella. Por algo Ella ha querido hablar conmigo….

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